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El Gobierno habilitó un pedido de Latam para formar una flota regional

No es más que una regulación de un organismo técnico, pero en realidad, la firma que estampó el director de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) en una norma habilitó formalmente el inicio un proceso que reclamaba Latam Argentina para poder usar sus aviones en una flota regional llamado Interchange.

La decisión la tomó Tomás Insausti, el uno de la ANAC. Pero detrás de la medida se esconde la una determinación del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, de hacer lugar el pedido de la la aerolínea que planteó la posibilidad de cerrar la ruta a Miami si no se autorizaba el enroque de aviones.

Con la firma, se dio el primer paso: acordar con el organismo de control chileno (algo así como la ANAC trasandina) la revisión conjunta de los aviones dado que volarán indistintamente para un país u otro, más allá de la matrícula que tengan.

El tema, que generó el rechazo de algunos gremios y hasta motivó medidas de fuerza, empezó cuando la filial local de Latam se anotició que los aviones que utiliza para volar desde Buenos Aires a Miami tendrán que dejar de operar a fin de año en Estados Unidos por unos nuevos requisitos de navegación y comunicaciones que impone ese país.

La corporación realizó un plan de trabajo para el próximo año que contemplaba la utilización de aviones para las rutas regionales mediante la utilización de una flota con matrículas chilenas pero que puedan utilizarse en varios países, entre ellos la Argentina. Sin ese requisito, explicó la empresa, no era posible mantener la ruta ya que los números quedaban en rojo si se ulitizaba un avión nuevo por ruta. Eso era posible, dicen, con aviones ya amortizados.

Lo que vino después fue la explicación a los empleados y el pedido al Gobierno. Desde entonces, sucedieron varias cosas. La primera fue que 164 pilotos de unos 230 que tiene Latam Argentina, pidieron a su gremio que los escuche y que autorice el Interchange. Luego, la oposición de algunos sindicatos y las asambleas que generaron cancelaciones y reprogramaciones el viernes pasado, antes del fin de semana largo.

Finalmente, las aguas se empezaron a aquietar. Ayer, por caso hubo una reunión entre Dietrich y los sindicatos. No hubo ruptura ni mucho menos. Fueron los gremios los que reseñaron el encuentro en un comunicado conjunto. “Si bien este encuentro permitió establecer un diálogo cordial con las autoridades del Ministerio de Transporte por primera vez en más de un año y medio, a lo largo de la reunión han quedado claras las diferencias irreconciliables que nos separan con quienes llevan adelante la política aerocomercial en nuestro país. Mientras Dietrich, una y otra, se focaliza en las distintas formas de bajar el costo laboral para ser competitivos, desde los Sindicatos Aeronáuticos Unidos vamos a seguir defendiendo el trabajo argentino y nuestras condiciones laborales que se ven afectadas por el fracaso de la Revolución de los Aviones”, se lee en el texto.

Pero claro, quienes interpretan los movimientos de unos y otros quedaron conformes: al menos no hubo ruptura.

Ahora ya se conoce que empezará el proceso para habilitar el llamado Interchange; y los gremios, más allá del estado de alerta y movilización, por ahora, no amenazan con nuevas medidas de fuerza.

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